
La historia detrás de nuestra casita
Hola, soy Coco
Soy la conejita que le dio nombre a esta casita. Mi historia está hecha de orejas curiosas, mucho apetito y una familia que me quiso muchísimo.
Hoy les quiero contar un poquito de esa vida, a saltitos.
01 · Mi historia, a saltitos
Así encontré a mi familia
Llegué cuando mi hermano Kenji había dejado de acompañar a mis papás. En casa había un cariño enorme, y yo fui encontrando mi lugar poquito a poquito, con mis orejotas, mi curiosidad y muchas ganas de estar cerca.
Nos fuimos conociendo y queriendo, hasta que me convertí en su primera hija conejuna. Yo todavía era chiquita, pero ya sabía que un regazo y unas caricias podían ser todo un hogar.
02 · Mi historia, a saltitos
Crecer me daba mucha hambre
De pequeña tenía una ocupación importantísima: comer. Mucho, mucho, mucho. Entre un bocado y otro fui creciendo, explorando y aprendiendo cómo era la vida con mis papás.
Ellos me acompañaron durante mi infancia y yo los acompañé a ellos. Así, entre comidas, juegos y mimos, nos hicimos familia.
03 · Mi historia, a saltitos
Mi hogar, mis pequeñas aventuras
Viví casi toda mi vida en nuestro hogar. Tenía mis espacios, mis rincones y la libertad de ir de un lado a otro. Mi casita era mi pequeño reino, aunque yo también tenía opiniones sobre el resto de la casa.
El cuarto principal tenía sus reglas. A mí me encantaba subirme a la cama, pero a veces me hacía pipí… y eso complicaba mis visitas. De vez en cuando arrancaba a toda velocidad y me colaba debajo de la cama antes de que mis papás pudieran detenerme. ¡Una carrera relámpago y ya tenía escondite!
04 · Mi historia, a saltitos
La compañía era mi especialidad
Cuando mis papás trabajaban, yo también estaba ahí. Mi trabajo consistía en acompañar: a veces cerquita de la silla, a veces debajo de la mesa y, cuando se podía, en brazos.
También les hacía compañía mientras cocinaban. Compartíamos muchos momentos cotidianos; no siempre hacía falta hacer algo especial. Estar juntos ya era un buen plan. Y sí: entre todas esas actividades, yo seguía comiendo mucho.
05 · Mi historia, a saltitos
También sabía bajar el ritmo
Después de explorar y comer, tocaba descansar. Me estiraba, acomodaba las orejas y encontraba un lugar para dormir sin ninguna prisa. Una alfombra, un rincón o la compañía de alguien en la sala: tenía mis favoritos.
A veces se preguntaban si no me daba frío por dormir afuera. A mí, en cambio, hasta me daba calor cuando estaba dentro del apartamento. Mis papás me conocían, me cuidaban y me querían muchísimo. También hubo paseos, pasto por descubrir y ratitos para simplemente estar.
El amor que se queda
Ahora, esta también es tu casita
Ya no estoy con mis papás como antes: ahora descanso junto a mis hermanos perrunos, Kenji y Toboe. Pero tengo un lugarcito en una esquina de la casita, y sigo siendo parte de su historia.
Por eso el hogar donde viven mis papis se llama Casita de Coco. Es una forma de tenerme cerquita y de compartir el amor con el que vivimos juntos.
Cada vez que los invitan a jugar, conversar o tomarse alguito rico, también les comparten un pedacito de ese cariño. A mí me gustaría pensar que aquí todos pueden encontrar lo que yo encontré con ellos: compañía, calma y un lugar donde sentirse en casa.
Con cariño y un saltito,
Coco








